Diez de la mañana. Séptima planta de un edificio en la Gran Vía de Madrid. En las oficinas de una importante agencia de publicidad, el director de la agencia y uno de los creativos, Ramírez, están reunidos desde hace unos minutos. Sobre la mesa, un encargo de la empresa Campofrío.

- Director: (…) y bueno, esas son las líneas maestras del trabajo que tenemos por delante.

- Ramírez: Yo le estuve dando vueltas anoche al asunto, ¿sabe?, y se me ha ocurrido una idea, jefe.

- Director: A ver. Dígame.

- Ramírez: Verá, la idea es ésta. Acojonante. Le cuento. Póngase en situación…

- Director: Al grano, Ramírez.

- Ramírez: Bien. Yo propongo lo siguiente: Un soldado español, en alguna guerra, no sé… en Vietnam, por ejemplo…

- Director: ¿Soldado español en Vietnam? España no estuvo en Vietnam, que yo sepa.

- Ramírez: Ah, ¿no? Bueno, da igual, pues en otra guerra. En una de esas del telediario, esas con un montón de arena y escombros. La de… el país ese famoso que está lleno de mor… de musulmanes, por ejemplo.

- Director: Continúe, Ramírez, y concrete la idea, por favor, que tengo una reunión con un cliente en quince minutos.

- Ramírez: Bueno, la cosa es que un soldado español recibe el correo, no un e-mail, una carta de papel de las de toda la vida, ¿sabe?, porque en los países estos no hay cables para el Internet ni nada, y bueno, cuando el tío recibe la carta, acaricia la foto de su hijo o de su mujer o de su puta madre, lo que sea. Después mira dentro del sobre… bueno, del sobre no, que ahí no cabe. Lo que le han mandado es un paquete. Sí, mejor un paquete…

- Director: Por favor, céntrese.

- Ramírez: Sí, sí, me centro, me centro. La cosa es que el tío, el soldado, cuando abre el paquete se encuentra comida inglesa o algo así. Claro, porque en las guerras de hoy en día están allí mezclados soldados de todos lados, ¿sabe? Y él lo que quería encontrar dentro del paquete era jamón cocido, no mierda de comida inglesa, ¿sabe? Y claro, el soldado se cabrea. Normal,  joder, porque llevará allí ya unos meses, rodeado de arena y durmiendo como si estuviera en el camping de un festival de música, sin sombra ni nada…

- Director: De verdad, Ramírez, tengo prisa, Si quiere lo dejamos para esta tarde…

- Ramírez: No, no, espere. Ya acabo. La cosa es que, el tío se reúne con los demás soldados españoles, les cuenta lo que le ha pasado y se entera de que a ellos tampoco les ha llegado el chóped ni el jamón cocido. Así que se van a por los ingleses…

- Director: Joder, Ramírez, parece un chiste malo.

- Ramírez: Espere, que ahora viene lo bueno. El tema es que, se van a por los ingleses. Y les dicen ¿“güer is de jámon”? Y los ingleses, que no, que no tienen ni idea, y que además no entienden “ni pipas” de lo que los españoles dicen. Es bueno, ¿eh? Así que, uno de los españoles, el que recibió el paquete, dice, vale, pues os vais a cagar. Bueno, no lo dice, pero lo piensa. Y empieza a cantar la canción de la Macarena, la de Los Del Río, los dos gorditos esos tan graciosos…

- Director: Ramírez, ¿está usted de broma, verdad?

- Ramírez: No.

- Director: Termine, hágame el favor.

- Ramírez: Vale, por dónde íbamos… ¡ah, sí! Pues eso, empieza el tío a cantar la Macarena: “Dale a tu cuerpo alegría Macarena, que tu cuerpo es p´adarle alegría y cosas buenas, dale a tu cuerpo alegría Macarena, ¡ay Macarena!” ¿Se acuerda de Bush bailándola? Qué pelotazo ¿eh?… y entonces, claro, el inglés que ha robado todo el Campo Frito…

- Director: Campo Frito no. La empresa que nos ha hecho el encargo es Campofrío, Ramírez. Cam-po-frí-o. Y el que bailó fue Clinton.

- Ramírez: Bueno, vale, lo que usted quiera, jefe, pero lo importante es que cuando se llega a ese momento de la canción, el inglés que ha robado el jamón y el chóped no puede resistirlo más, porque claro, como ya ha probado la comida española, el Canto Frío ese, pues claro, se ha impregnado de españolismo, ¿no?, y entonces, pues claro, no puede más y grita, “¡ay, Macarena!”. Y entonces, el español lo señala y dice: “¡Ahí!”, y claro, todos saben ya quién ha sido el inglés que ha robado el Castro Frío y los españoles recuperan su comida. La de España, no la mierda inglesa.

- Director: (Silencio)

- Ramírez: Y ya, como guinda, ¿no?, pues saldría la silueta de un soldado español tocando el estribillo de la Macarena con la corneta, y la bandera de España y el logo de Campo Frito al fondo.

- Director: (Silencio)

- Ramírez: ¿Acojonante o no?

- Director: Me dijo antes que esto es en serio, ¿verdad?

- Ramírez: Claro.

- Director: Una cosa: tómese dos semanas de vacaciones. Váyase a casa. Son muchos años trabajando juntos, le aprecio y me tiene usted preocupado últimamente. Creo que necesita descansar, desconectar unos días.

- Ramírez: Vale, pero entonces, lo del anuncio de Campo Frito…

- Director: A ver cómo se lo explico… si todos sus compañeros, todos ellos, enfermaran o murieran, el encargo sería suyo.

Ramírez abandona la sala triste, porque intuye que al jefe no le ha gustado su idea, que no ha entendido la profundidad de su planteamiento. Y dos semanas de vacaciones en casa no iban a sanar esa tristeza.

Las vacaciones no, pero el brote de gripe A que afectó a toda la plantilla de la agencia unos días después sí:

Visto en: El teléfono verde.

Una respuesta a “¿Cómo se crea un anuncio de publicidad?”

  1. Ing. Alcivar Tinoco Egas Dijo:

    Pues, de eso se trata Ingenieros en Márketing, imaginación aunque nos den vacaciones. Tenemos todo, creatividad vamos que si podemos, Viva mi país Ecuador.
    Saludos.


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